La dichosa prueba: HYCOSY.

La dichosa prueba: HYCOSY.

¡Buenos días!

Ya estoy de vuelta para contaros todo sobre la “HISTEROSALPINGOSONOGRAFIA”, también conocida como “HYCOSY” que, como expliqué en mi anterior diario, me hicieron para comprobar la permeabilidad de las trompas. En la foto veis el recorrido que hace el contraste para comprobar la correcta circulación.

HyCoSy procedure

Ya os había comentado el miedo que me daba esta prueba, no solo porque me daba a mi en la nariz que era complicadilla por el hecho de tener que tomar antibiótico, tanto el día antes como el mismo día de la prueba, sino también por todo lo que leí en internet.

A todo esto hay que sumarle algo que no os he comentado hasta ahora y es que padezco de intestino irritable, así que a la mínima que me dan los nervios ya podeis imaginar por donde me atacan! Náuseas, dolores de barriga y retortijones.

Llamé en la siguiente menstruación después de la última consulta, para que me hicieran la prueba y me dijeron que no tenían hueco, así que tendría que llamar el mes siguiente. Me advirtió, igual que la doctora, que indicase al llamar que era la segunda vez que llamaba, porque así me darían cita seguro.

Sin embargo cuando llamé la segunda vez tampoco tenían cita, ni siquiera diciendo que era la segunda vez, así que se quedaron con mi teléfono y me dijeron que me llamarian para avisarme.

Unos dos días después me llamaron para avisarme que seguian sin tener cita, pero que, para no atrasar más la prueba, me la realizarian en el servicio de ecografías del maternal y no en la unidad de reproducción. Me dijo la enfermera con la que hablé que el proceso era el mismo y que tenía que tomarme las pastillas igual, solo que me lo harían en una zona diferente del hospital. Lo cual me llevó a plantearme, si existe esta posibilidad, ¿porque no lo hacen siempre? ¿me hubieran hecho la prueba a la primera no?

Bueno, lo importante es que me hacían la prueba miércoles santo y que, sabiendo como soy de nerviosa y que me iba a poner mala, la tarde antes mi novio me llevó a ver las procesiones que me encantan y me ayudo a desconectar  y no ponerme mala (como siempre para no variar…que yo soy muy “miedica” y me pongo nerviosa enseguida con todo jajaja)

Martes santo me tomé el antibiótico por la noche y una pastilla para dormir también. Sé que estareis pensando “Chica que no era una operación a corazón abierto!!!”. Lo sé, pero repito, soy muy muy muy miedica!! :-O

Miércoles por la mañana volví a tomarme la segunda pastilla de antibiótico y sin desayunar (porque nadie me avisó sin podía hacerlo o no) llegué a la consulta de ecogafrias a las 9:20.

Una vez allí la enfermera me dijo que me quedaba un ratito para entrar y que me tomase ya el Valium (me lo dieron en la última consulta al mandarme la prueba). Ni que decir tiene que a los cinco minutos empezó a darme un sueño impresionante. Así que allí estaba yo medio acostada en el sillón, con mi madre al lado mirando el reloj cada poco y unas dos horas después seguían sin llamarme.

Después de quejarnos mi madre y yo, y de que casi se me pasase el efecto más profundo del relajante me pasaron para hacerme la prueba.

El previo es como el de cualquier ecografía, lo de quitarse la parte de abajo y subirse  a la camilla de ginecología. Solo que después me pusieron una sonda para inyectarme el contraste, lo cual a penas noté ciertamente, aunque si noté que empezó a darme un calor muy fuerte por toda la zona. Tardaron muy poquito en empezar a hacerme la ecografía vaginal, pero no recuerdo cuanto tiempo estuvieron haciéndomela, porque solo recuerdo que había un doctor y una doctora que hablaban entre ellos y que me apretaba con el aparato en las paredes internas, lo que me provocaba mucho dolor.

Teneis que saber que a mi la suerte no me acompaña muy a menudo, porque no conseguían verme las trompas y después de un rato llegó otro médico que fue el único que vio que tenían la pantalla al revés. ¡Si como leéis!

Al ver la cara que tenía y que se me habían saltado las lágrimas, la doctora me dijo que me tranquilizase que solo quedaban unos minutos, para conseguir “una buena foto” y que, por lo que habían visto hasta ahora, parecía que tenía las trompas muy bien. ¡Por fin una buena noticia!

Salí poco después de la consulta sin poder caminar con el cuerpo totalmente recto y fui directa a la consulta de la Unidad de Reproducción para pedir cita para entregarle los resultados a la doctora. Como me vería la enfermera que dijo: “Que poco delicados son los del maternal para hacer estas pruebas desde luego siempre igual!”. Así supe, porque no lo habían hecho desde el principio.

Esa misma tarde vomité dos veces (aunque no sé si por la prueba o mi intestino irritable) y llegué a tener 38 grados de fiebre. Durante los dos días siguientes aún seguía con dolores bastante fuertes por toda la zona, aunque los vómitos y la fiebre habían desaparecido. Por suerte eran jueves y viernes santo, por lo que pude dedicarme prácticamente a relajarme en casa y descansar. Aunque he de añadir que salí procesando viernes santo, siendo mi peor decisión, porque no sabéis lo mal que lo pasé esa noche y lo que me costó que los dolores me dejaran dormir.

Los dolores que pasé fueron muy fuertes y la experiencia en general fue tan mala que no me gustaría volver a pasarla jamás, pero ¡no os asustéis! las que tenéis que haceros esa prueba, porque la prueba no me la hicieron en el lugar correcto, porque el sueño de la pastilla se había ido casi todo y que quién me hacía la prueba no tenía pinta de hacerla cada día, ni siquiera cada semana. Así que espero de corazón, por todas vosotras, que lo que pasé yo no sea lo normal.

Dos semanas después fui a la consulta para recoger los resultados que, como ya me había dicho la doctora que estaba presente, eran muy positivos. Aunque esta vez nos atendió en la consulta un doctor (he de decir que bastante seco y menos cariñoso que la doctora y que espero que no vuelva a tocarnos con él…). Me dijo que una vez que todo había sido positivo solo nos quedaba empezar con las inyecciones, aunque no me explicó más detalladamente en qué consistían…ni sin detallar, porque no nos dijo nada, a pesar de que le preguntamos…(ya os digo que no me gustó nada ese doctor).

Nos dijo que antes de empezar con los pinchazos teníamos que hacernos una serología, para saber si teníamos algún tipo de hepatitis o algún otro anticuerpo en la sangre, y que si todo salía correcto, en la siguiente consulta lo inciariamos todo. No recuerdo que nos dijera nada más, a parte de preguntarme si había perdido peso.

Y ¡hasta hoy! que aún esperamos para ir a por los resultados, el 17 de Junio y ver cual será el siguiente paso. La enfermera dijo que llamase cada poquito por si se quedaba algún hueco libre, pero de momento nos la adelantaron al 17, porque inicialmente teníamos la cita el día 27 de Junio.

¡Muchísimas gracias por seguir aquí conmigo a las que ya estabais y bienvenidas a las nuevas!

¡Un beso!

 

La segunda cita

La segunda cita

Llevo toda la semana escribiendo sin parar y borrando después, porque no me convencía lo que leía o me parecía enormemente negativo.

Supongo que hoy estoy más animada porque es sábado, porque hemos hecho limpieza a fondo (aunque negaré esto ante mi madre una y mil veces, adoro tumbarme en el sofá con olor a limpio por toda la casa) y porque soy muy futbolera y tengo fé en que mi equipo (no diré cual es) ganará esta noche.

Pero como este blog no va de fútbol, mejor os cuento como fue mi segunda visita a la Unidad de Reproducción. 

Antes tengo que contaos algo que se me pasó de la primera cita y es que cuando nos mandó los análisis de sangre, me dijo que el mio debía hacermelo el tercer día de la menstruación para comprobar mi fertilidad.

A mi pareja le mandó un espermograma también, con la dificultad añadida para nosotros de que vivimos alejados del hospital y la muestra debe entregarse como mucho media hora después de recogerla. Estaba yo como para verme mirando el reloj cada minuto y el cuentakilómetros del coche porque pensaba que no llegábamos jajaja

Por fin llegamos a la tercera cita, nerviosos para no variar claro. 

La doctora nos dijo que nuestros análisis entraban dentro de la normalidad, todo perfecto y ambos fértiles. De hecho según la doctora, nunca había visto tanta concentración de esperma. Tanto que prácticamente se estorban entre sí. Así que no debería tener problemas para quedarme embarazada si no fuera por mi S.O.P. obviamente. 

No me dijo nada de las pastillas, así que pregunté directamente si debía seguir tomando Progeffik y me dijo que era necesario para seguir ovulando y que no dejase de intentarlo, porque hay mujeres con mi mismo problema que consiguen quedarse embarazadas de manera natural durante este proceso (aunque eso sí, me dijo que el porcentaje era muy bajo).

Nos dijo que al ser fértiles solo nos quedaba saber si podrían hacerme Inseminación Artificial o directamente tendríamos que pasar a la Fecundación In Vitro y para ello teníamos que saber si mis trompas eran permeables y si estaba todo correcto con una “HISTEROSALPINGOSONOGRAFIA” (sip, para escribirlo he necesitado buscarlo en google jajaja). Al ver mi cara en plan “¿el qué?”, me dijo que tenía que llamar el primer día de menstruación para que me hicieran la prueba justo al terminar y tenía que decir que llamaba para hacerme un “HYCOSY”. Me dijo también que estas pruebas solo se hacían un día a la semana y que había bastante cola, así que si a la primera no me daban cita tenía que volver a llamar en la siguiente menstruación y avisar de que era la segunda vez que llamaba, así, según la doctora, me citarían seguro.

Me explicó que la prueba consistiría en inyectarme un contraste, a través de una sonda, en el cuello uterino, y con una ecografía transvaginal seguir su recorrido a través del útero y las trompas. Dijo que tendría que tomar antibiótico el día anterior, el mismo día de la prueba y el día siguiente y que si sentía dolor podría tomar nolotil. 

Ante tanto preparatorio y, sobretodo, la palabra sonda, me asusté y pregunté si la prueba era dolorosa. La doctora dijo que “era soportable”. “Genial, pensé, así que es dolorosa, pero no quiere decírmelo para que no vaya a la prueba ya coaccionada”. 

Me dijo que cuando tuviese la prueba hecha pidiese la cita para volver. 

Como supongo que haríais todas, en cuanto pude me fui a Internet, busqué en que consistía la dichosa prueba y comprobé que algunas chicas comentaban que le había resultado sobretodo molestos los días posteriores a la prueba. Y cuanto más leía más miedo me daba, así que como tenía que hacérmela igualmente, decidí dejar de acobardarme con cada comentario que leía y que pasase lo que tuviese que pasar. 

Pero ya me estoy extendiendo demasiado, así que el relato de la dichosa prueba mejor la dejo para otro diario!

¡¡¡Un besito y esta vez si prometo no dejar que pase tanto tiempo entre un diario y otro!!!!

Minientrada

¿Alegría?

Hola chic@s,

Nose que decir, porque desde que se empezó a formar en mi cabecita la idea de este blog, quería que mis post fueran lo más positivo posible. Sin embargo hoy tengo una extraña mezcla entre alegría y tristeza que no se como expresar.

Si estaís pasando por lo mismo que yo sabreis, muy probablemente, como me siento ahora mismo si os cuento que una persona muy muy cercana a mí y a quién quiero muchisimo, está embarazada.

No penseis mal, me alegro mucho por ella!! Entre otras cosas, porque pasó hace un año, estando embarazada, por una experiencia que no le deseo a nadie, y por fin! se ha cumplido su sueño de volver a quedarse embarazada.

Mi mal viene, sobretodo, de las frases que le siguen a la noticia y que se dirigen hacia mi: “Ahora os toca a vosotros!”, “¿A qué estaís esperando?”.

Sé que lo hacen con toda la mejor intención del mundo, pero cuando lo dicen tantas veces, tú sabes lo que pasa en la realidad y te pillan en uno de esos días de bajón, (que últimamente aumentan, aunque mi doctora insiste en que está relacionado con la progesterona…no se si os pasará también a vosotras…) te dan en la espinita…

¿Os pasa a vosotras también o soy yo sola? ¿Y lo de los bajones y los días tristes? ¡Decidme que no estoy loca!

Espero de corazón mañana estar más animada y contaos mi segunda consulta…

De momento agradezco a este espacio la posibilidad de desahogarme y a vosotr@s os agradezco que esteis ahí y que me acompañeis.

Un beso!

LA PRIMERA CITA

LA PRIMERA CITA

¡Buenos días! ¡Ya estoy de vuelta!

Me gustaría escribir cada día, pero últimamente el trabajo y las mil tareas pendientes me absorven cada minuto del día!

Hoy quiero contaros, ¡por fin! como llegué a la consulta de la “Unidad de Reproducción” y como fue esa primera cita….Lo cierto es que no tarde tanto como, por lo que he leido en los foros, es lo normal.

Después de visitar a mi doctora de cabecera y que ésta me retirase las pastillas anticonceptivas, dejé automáticamente de tener la menstruación y pensé, ilusa de mi, qué ya estaba embarazada. Llegué a comprarme durante los siguientes tres meses el típico predictor, para comprobar cada vez que era dinero malgastado, porque en realidad lo único que me pasaba es que sin pastillas no ovulaba y por lo tanto no podía tener la menstruación.

En septiembre seguía sin tener la menstruación y, como consecuencia, sufría fuertes dolores y, además, me estaba hinchando físicamente (pesaba poco más, pero parecía que había engordado muchisimo!), por lo que el ginecólogo decidió enviarme directamente a la “Unidad de Reproducción” consciente de que todo esto era debido al S.O.P..

Aquí tengo que añadir que el ginecólogo me preguntó desde cuando estabamos “buscando” y al decirle que solo unos meses me dijo que hiciesemos un poco de trampa y dijesemos que llevabamos algo más de un año…pero sshhhh, ¡no digais nada! jajaja

En Octubre entregué los papeles y me dijeron que me llamarían en cuanto tuvieran un hueco para darme cita, pero que podrían tardar hasta un año para la primera consulta. Menudo bajón me dió!!!! Un año para la primera consulta!!!

Aí que ya podeís imaginaros la alegría que me dió recibir una carta con la cita para el 7 de Diciembre!!!! Eso sí, fue un palo, porque no la mandaron a mi casa, sino a casa de mis padres y yo no le había dicho nada aún a mis padres (básicamente porque mi madre y mi suegra estaban maluchas y no quería agobiarlas con lo mio, ni que me agobiaran a mi, porque ambas están locas por que las haga abuelas!!!). El caso es que me las apañé para que mi madre pensará que era una cita con el ginecólogo jajaja

En esta carta me aclaraban también que teníamos que ir mi pareja y yo juntos y que debiamos presentar el libro de familia. Mi novio y yo somos “Pareja de Hecho”, así que teniamos miedo de que no nos vieran en la consulta, sin embargo me dijeron por telefono que llevaramos el papel que certificaba que estamos inscritos en el registro oficial de parejas de hecho y solucionado! (aunque llevo ya varias consultas y aún no me lo han solicitado, simplemente se han creido mi palabra y ya!)

¡Por fin llegó la primera cita!

Estaba tan nerviosa que apenas dormí, me temblaban y me sudaban las manos. Posiblemente nadie que no haya pasado por lo mismo pueda saber lo que se siente cuando estas apunto de entrar a esa consulta. Miraba al resto de parejas, que llevaban una carpetita azul y solo pensaba: “¿A mi me darán una ahora?, ¿Qué llevará? ¡Mamá no me llames ahora por favor!” jajaja. Ahora me rio, pero como no sabía qué esperar de es primer contacto, estaba super nerviosa! Y es por ese motivo por lo que existe ese blog!!!!

Dentro de la consulta nos atendió una doctora muy cariñosa llamada Isabel. Me preguntó porque estabamos allí, si estabamos casados, nuestras enfermedades y operaciones y las enfermedades y operaciones familiares. Me pesó y me midió (me dijo que debía perder peso y, aunque “estoy en ello”, lo estoy haciendo de manera lenta, que yo no he sido nunca muy de dietas!!!). Lo último fue mandarnos un análisis de sangre a cada uno, para saber como estabamos de salud y si eramos fértiles.

Me dijo que, obviamente, no podía quedarme embarazada si no ovulaba, por lo que me recetó unas pastillas que debo tomarme durante 10 días a partir del día 16 del ciclo. Se llaman: Progeffik 200 mg: Imagen

Con estas pastillas lo cierto es que tengo la menstruación muy muy regulada, aunque no me alivian completamente los dolores. Y me noto las mamas bastante más sensibles.

No me dieron la carpetita, aunque salí contentisima, porque me dijo la doctora que quizás todo iría más rápido de lo que yo me esperaba y me dieron la segunda cita muy prontito!!… pero eso ya lo dejaremos para el siguiente diario!!

¡¡Gracias por estar ahí!! ¡¡Hasta pronto!!

 

¡Hola de nuevo!

¡Hola de nuevo!

Ya estoy de vuelta. Quería daros las gracias a tod@s l@s que leisteis mi primera entrada de blog y, sobretodo, a l@s que estais de vuelta.

Esta nueva entrada me cuesta más incluso que la primera, ya que tenía claro que debía empezar explicando de qué iba a tratar el blog y únicamente me senté frente al ordeandor y me dejé llevar. Espero que esta segunda vez no salga del todo mal…

¿Qué os parece si os cuento cómo y cuándo cambio mi vida?

No sé si mi experiencia será compartida por alguna chica más o solo me pasó a mí, pero lo cierto es que he vivido a “ciegas”  el S.O.P. desde los 18 años, a pesar de estar tomando pastillas para regularlo desde entonces.

¿Es eso posible? Pués por experiencia digo SI. A los 18 años me mandaron al ginecólogo por desajustes en la menstruación y, trás varias pruebas, me mandó las pastillas anticonceptivas. (YASMIN, lo recordaré toda la vida, porque fué empezar a tomarmelas y coger peso de forma aceleradisima!)

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Recuerdo que estaba bastante cohibida. No me explicaron el “porqué de las pastillas” y yo no me molesté en preguntar. ¡Fatal! ¡Lo sé!.

Debido al sobrepeso que estaba cogiendo, me cambiaron a DIANE (por cierto me he enterado hace poquito de que las han retirado del mercado en Francia por los efectos secundarios, aunque he de decir que yo no me notaba ninguno). Lo cual agradecí, no solo porque dejé de coger peso, sino porque, además, éstas eran con receta médica y por lo tanto bastante más baratas.

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Tenía unos 24 años cuando, a pesar de tomar las pastillas, empecé a sentir dolores menstruales muy fuertes. Volví al especialista y éste decidió que había que operarme para quitarme los quistes, explicandome ¡por fin!, en qué consistía lo que yo padecía.

Sin embargo, cuando ya tenía la preanestesia, me hicieron otra ecografía y ¡ZAS!, me habían desaparecido los quistes. Fue entonces cuando, por primera vez, me explicaron que los quistes irian apareciendo y desapareciendo a lo largo de mi vida y que eso era normal…

Y así vivo desde entonces, tomando pastillas y conviviendo con los quistes de ida y vuelta…

Hasta que hace un año, ¡por fin!, mi pareja y yo decidimos que queriamos ser papás y, por supuesto, fui al médico para dejarme las pastillas y pedirle consejo.

Me dijo que me lo tomara con calma, que no me obsesionase y me aconsejó, solo por si acaso, que empezase a tomar ácido fólico. Me recetó BIALFOLI y lo único que noté es que tenía el pelo más fuerte y me crecian las uñas muy rápido!! jajaja

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Ahí fué realmente cuando empezó toda esta aventura…todo este lio de médicos, pruebas y medicamentos que me llevan de cabeza estos últimos meses de mi vida…

Pero bueno, ya me he enrrollado mucho de nuevo, y eso que no quería…La historia de nuestra primera consulta en la Unidad de Reproducción de la Seguridad Social os la contaré mejor en mi próxima entrada!!!

¡¡Muchas gracias por estar ahí y hasta pronto!!

NACE: ¡QUIERO SER MAMA!

NACE: ¡QUIERO SER MAMA!

¡Hola a todo el mundo!

Si estas leyendo esto, lo primero que quiero hacer es darte las gracias por darme esta oportunidad.

Lo segundo es contarte porque creo este blog. Pero para eso, lo correcto es que te cuente algo sobre mí. Mi nombre es Sari y soy una chica normalita, de 28 años, que (como bien describe el nombre del blog) QUIERO SER MAMA, aunque no me esté resultando nada fácil debido a que padezco “Sindrome de Ovario Poliquistico”, S.O.P.

Ahora sí, ¿porqué nace este blog?. Porque en cuanto me enteré de que sufría SOP entré en google y busqué toda la información que pudiera encontrar en la red. Aparecieron miles de resultados que explicaban en qué consistía, qué síntomas podía tener y los problemas que tendría para quedarme embarazada.

Con la cabeza saturada de información, pasé a buscar opiniones de mujeres que estuviesen pasando o hubiesen pasado por lo mismo que yo y, sobretodo, que hubiesen conseguido ser mamas. Descubrí que hay bastantes foros dónde muchas mujeres comentan sus dudas, lo cual me ayudaba, sobretodo psicológicamente.

Sin embargo ya estamos realizando nuestras primeras visitas a la “Unidad de Reproducción” y, estando en la sala de espera en la última cita, me dí cuenta de que no sabía que iba a pasar o que me iba a decir el médico y eso era lo que más nerviosa me ponía, el desconocimiento.

Y así nace este blog. Pensado más como un diario para compartir contigo, que quieres ser mamá y tienes SOP o que querrás serlo algún día y espero que en ese futuro te sirvan todas las vivencias que te iré contando para ayudarte, tranquilizarte y hacerte saber que no estás sola. Pero lo hago también para mí, para desahogarme contigo que me estás leyendo y que, espero de corazón, me acompañes en este viaje, tanto si quieres ser mamá, como si vas a serlo pronto o lo eres ya y quieres, ojalá que sí, ayudarme con tus consejos, con tus anécdotas y con tus vivencias. Te lo agradeceré de corazón, porque cualquier ayuda, por pequeña que sea es buena.

Si sigues leyendo esto ya solo me queda preguntarte, ¿te apetece acompañarme en esta experiencia?

Si la respuesta es sí, ¡nos leeremos muy pronto!

¡Muchas gracias por estar ahí!