¡Hola de nuevo!

¡Hola de nuevo!

Ya estoy de vuelta. Quería daros las gracias a tod@s l@s que leisteis mi primera entrada de blog y, sobretodo, a l@s que estais de vuelta.

Esta nueva entrada me cuesta más incluso que la primera, ya que tenía claro que debía empezar explicando de qué iba a tratar el blog y únicamente me senté frente al ordeandor y me dejé llevar. Espero que esta segunda vez no salga del todo mal…

¿Qué os parece si os cuento cómo y cuándo cambio mi vida?

No sé si mi experiencia será compartida por alguna chica más o solo me pasó a mí, pero lo cierto es que he vivido a “ciegas”  el S.O.P. desde los 18 años, a pesar de estar tomando pastillas para regularlo desde entonces.

¿Es eso posible? Pués por experiencia digo SI. A los 18 años me mandaron al ginecólogo por desajustes en la menstruación y, trás varias pruebas, me mandó las pastillas anticonceptivas. (YASMIN, lo recordaré toda la vida, porque fué empezar a tomarmelas y coger peso de forma aceleradisima!)

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Recuerdo que estaba bastante cohibida. No me explicaron el “porqué de las pastillas” y yo no me molesté en preguntar. ¡Fatal! ¡Lo sé!.

Debido al sobrepeso que estaba cogiendo, me cambiaron a DIANE (por cierto me he enterado hace poquito de que las han retirado del mercado en Francia por los efectos secundarios, aunque he de decir que yo no me notaba ninguno). Lo cual agradecí, no solo porque dejé de coger peso, sino porque, además, éstas eran con receta médica y por lo tanto bastante más baratas.

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Tenía unos 24 años cuando, a pesar de tomar las pastillas, empecé a sentir dolores menstruales muy fuertes. Volví al especialista y éste decidió que había que operarme para quitarme los quistes, explicandome ¡por fin!, en qué consistía lo que yo padecía.

Sin embargo, cuando ya tenía la preanestesia, me hicieron otra ecografía y ¡ZAS!, me habían desaparecido los quistes. Fue entonces cuando, por primera vez, me explicaron que los quistes irian apareciendo y desapareciendo a lo largo de mi vida y que eso era normal…

Y así vivo desde entonces, tomando pastillas y conviviendo con los quistes de ida y vuelta…

Hasta que hace un año, ¡por fin!, mi pareja y yo decidimos que queriamos ser papás y, por supuesto, fui al médico para dejarme las pastillas y pedirle consejo.

Me dijo que me lo tomara con calma, que no me obsesionase y me aconsejó, solo por si acaso, que empezase a tomar ácido fólico. Me recetó BIALFOLI y lo único que noté es que tenía el pelo más fuerte y me crecian las uñas muy rápido!! jajaja

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Ahí fué realmente cuando empezó toda esta aventura…todo este lio de médicos, pruebas y medicamentos que me llevan de cabeza estos últimos meses de mi vida…

Pero bueno, ya me he enrrollado mucho de nuevo, y eso que no quería…La historia de nuestra primera consulta en la Unidad de Reproducción de la Seguridad Social os la contaré mejor en mi próxima entrada!!!

¡¡Muchas gracias por estar ahí y hasta pronto!!

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