Durante mi ausencia, un adiós.

Durante mi ausencia, un adiós.

Os dije que habían pasado muchas cosas durante mi ausencia y muchas muy importantes.

La principal y la que, a mi parecer, más me afecta en todo este proceso es que:

He agotado las 4 inseminaciones artificiales de la seguridad social.

Cuando dejé todo esto llevaba dos inseminaciones y acabábamos de cancelar la tercera a medias por el aborto.

Después de mi tiempo de reposo y recuperación me hicieron la tercera IA que, como podéis adivinar resultó ser negativa. No recuerdo ni siquiera sentir tristeza. Recuerdo tomarmelo como “otro negativo más”. Después del batacazo del aborto esto no era nada en comparación a lo que había sentido. Llegué a pensar que me estaba acostumbrando a las decepciones y que iban a dejar de afectarme.

Que equivocada estaba…. Mi cuarta IA fue, para mi, traumatica y no solo por el resultado o por el proceso, fue el momento… quizás es lo más doloroso que he pasado hasta ahora en todo este proceso.

El día 16 de Marzo tenía cita con la Unidad de Reproducción para programarme para la cuarta IA. En la consulta todo parecía perfecto. ¡Incluso tenía 3 ovulos preparados! Llegamos a jugar con la ilusión (o agobio, según se mire) de tener tres hijos de golpe y bromeabamos todo el tiempo.

Me programaron para el miércoles 18 de Marzo, una fecha que no olvidaré nunca en mi vida. Seis meses hará mañana….

Ya os había comentado en un post que a mi abuela le habían diagnosticado cáncer de páncreas y que habíamos decidido no operarla y esperar.

El día 16 al salir de la Unidad de Reproducción fui a verla al hospital y sentí que tenía que despedirme de ella. Se veía tan claramente que se estaba apagando, que aún hoy en día lo recuerdo y no puedo evitar que se me inunden los ojos.

Hablé con mi madre y les dijimos a mis tías y a mis primas que si querían despedirse de ella, lo mejor era que fuesen ese mismo día, cuanto antes.

Si me esfuerzo un poco casi puedo recordar el tacto de su mano mientras la cogía y le hablaba de las ganas de que saliera de ese hospital para irnos de fiesta por ahí y que se iba a poner un vestido floreado y que íbamos a jugar al bingo. Le hablé de tantas cosas y de nada a la vez…

El día 17 mientras me preparaba para ir a trabajar sonó mi teléfono y al ver que era mi madre se me cayó el alma a los pies. No tubo que decirme nada, porque le conteste el teléfono diciéndole: “Voy para allá mamá”.

No preguntarme como llegué, porque no recuerdo ni siquiera el recorrido por la autovía en el coche…y eso que iba conduciendo yo.

Después de todo el papeleo y elegir el tanatorio, para que voy a alargar más la cosa, hablé con mi madre y una de mis primas y les dije que iba a cancelar la IA y que la retrasaría para otro mes.

Llamé a la consulta y me dijeron: “Ya sabes que si la cancelas tu a estás alturas, que ya está programada, la rechazas…y pierdes tu última oportunidad…”. Entonces todo el mundo me dijo que no fuera tonta, que me hiciera la IA porque eso era una señal y quería decir que mi abuela desde el cielo me iba a dar suerte y que esta era la definitiva solo por eso.

Que tonta fui…cambiaría lo que hice una y mil veces más. Pocas cosas hay de las que me arrepienta en mi vida y esa es una de ellas.

El día de mi cuarta IA me lo pasé llorando sin parar y cuando vi el negativo a las dos semanas mi mundo se derrumbó. Y no porque fuese negativo, sino porque me había perdido el entierro de una de las personas que más he querido en mi vida para nada… Y esa es una espina que hoy en día no he podido sacarme y que no creo que pueda sacarme nunca.

Me siento mal por ello y no hay nada que me hayan dicho o no me hayan dicho ya que pueda quitarme ese dolor que siento cada vez que lo pienso.

Mañana hace 6 meses que la enterramos y he sido incapaz de ir al cementerio, porque me niego a pensar que está debajo de una lápida. Hay días que deseo tanto verla otra vez….

Cada vez que veo a mi madre, que es una copia exacta a ella…cada vez que me da un arranque de locura o me pongo a hacer tonterías o a renegar a gritos (Uy esto lo hago muy a menudo) y me dice mi madre: “Anda que no se puede negar de quién eres!!!”.

La echo tanto de menos que me resulta impensable planear mi vida pensando que ella no estará en esos grandes momentos, como cuando por fin sea mamá o cuando me case… pasa el tiempo y sigue siendo duro.

No se si exista el cielo, pero si lo hace, debería tener una escalera para poder subir de vez en cuando a darle un abrazo a los que echamos de menos desde aquí abajo.

Sé que este es un post triste, pero no veo una forma alegre de contar esto la verdad.

La alegría la tengo en pensar que he salido a ella en su mala leche, en sus locuras y sus alegrías, en sus arrebatos y en todo, definitivamente.

En otro post os contaré cual ha sido el siguiente paso que hemos dado en la Unidad de Reproducción, porque ya me he alargado demasiado con este!

Gracias por seguir ahí, a mi lado.

Un beso.

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6 comentarios en “Durante mi ausencia, un adiós.

  1. Yo perdí a mis abuelas prácticamente a la vez, hace más de cuatro años,y todavía sigo pensando que eso nunca se supera. Lo único es vivir con ello y recordarlas siempre que se pueda. Seguro que en la próxima IA habrá más suerte! Un abrazo

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  2. Cariño, lo siento mucho. Yo sé el amor que os teníais porque ya me lo comentaste una vez y sé lo duro que es perder a alguien con quien estás tan unida. Es inevitable que te sientas mal por haber ido a la IA pero ten por seguro que tu abuela seguirá velando por ti.
    Un besito!

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