¡París bien vale una misa!

¡París bien vale una misa!

¡Buenos días mundo!

Muchas no lo sabeis pero este verano mi chico y yo fuimos a París de vacaciones.

Mucho puedo decir de París, algunas cosas no muy buenas, pero si puedo decir algo muy muy bueno y es que: ¡He vuelto con un anillo!

Mi chico lo tenía a huevo, la verdad, estabamos en París, la ciudad del amor (mucho tuvimos que poner de nuestra parte para que lo fuera…me decepcionó mucho la ciudad la verdad…) y él sabía que yo estaba deseandito… así que no era de extrañar que sucediera.

Lo cierto es que se hizo de rogar… incluso llegué a decirle: “Sería maravilloso que me pidieras en matrimonio aquí…”. Y contestó: “Ahora estamos con lo de la FIV y no creo que sea buen momento para eso..además no tengo anillo y aquí no voy a comprarlo” (todo esto con el anillo en el bolsillo… que mal me lo hizo pasar!)

El caso es que vimos anochecer en los Jardines de Marte, frente a la Torre Eiffel… y yo solo decía que me esperaba otra cosa, porque estaba abarrotado, sonaba música de reggeaton de fondo (sisi, como lo leeis..) y tube que echarle imaginación para sentirme romántica.

Cuando decidimos irnos al hotel, vi una limusina parada justo a los pies de la Torre Eiffel (no emocionaros que no era para mi! jajaja) y yo decía que seguro que había algún famoso cenando y que quería “sopetear”… es decir, ¿como pretendia que me fuera al hotel?, mi vena “marujil” no me dejaba!

El caso es que mi chico no paraba de decir, vamos a los jardines del lateral, a ver que hay… y yo ¬¬. Finalmente me convenció (que luego me enteré que la limusina era para Ariadna Grande…otro detalle de la noche que no olvidaré nunca) y nos fuimos a los jardines del lateral, dónde nos tumbamos en el cesped para ver la torre iluminada entre los árboles. Estabamos solos, casi literalmente, (otra pareja había a lo lejos tumbada también en el cesped…) y de repente me dice: “¿Me perdonas?

¡Hombres del mundo! ¡Eso no se hace!

Mi mente, en cuestión de microsegundos voló hacia -> “Joder! Ha tenido que hacer algo muy gordo para venir a pedirme perdón aquí…veremos si sales vivo de esta!”

Yo: “¿Que te perdone porqué?” (tonito cabreado)

Él: “Por hacerte esperar tanto…

Y lo que pasó, y lo que dijo, y lo mucho que lo besé, se queda en mi mente y en mi corazón para toda la vida…pero os lo resumo: ¡DIJE SI!, of course.

Así que, que me perdone Enrique IV, rey de Francia (Español por cierto…), pero voy a copiarle la frase:

París bien vale una misa.

¡La de mi boda!

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4 comentarios en “¡París bien vale una misa!

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